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22 de octubre de 1578



Ha sido esa palabra. Atziri y Yunuen estaban hablando entre ellos sin yo poder comprender nada. Pero, entre ese galimatías de sonidos ininteligibles, he reconocido la palabra. “Yop”. Algo se ha disparado en el interior de mi cabeza y he recordado cómo la dijo al capataz Ávila. Luego, como es habitual en mí, escribiré la conversación con estos indios amigos que me han salvado.

Yop es una persona y no parece ser de España por cómo me lo han descrito. Un tipo alto, que viste con ropajes de muchos colores, de cabello muy rubio y bigote alargado. Al parecer, viaja por su cuenta. Se le permite el paso franco por la región tras haberse ganado la voluntad de los caciques regalándoles armas de fuego. Mis indios salvadores le conocen de vista y le temen o, más bien, le odian porque tras pasar por cualquiera de los pueblos, comienzan las rencillas y las intrigas que el poder de las armas otorga. Me han asegurado que también trata con algunos españoles y esto me ha sorprendido y alarmado porque, de ser así, estos ayudan a que los indios combatan a sus propios compatriotas.

He estado reflexionando y sé qué debo hacer. Ha sido como si, de pronto, todas las piezas del rompecabezas fuesen juntándose en mi mente. Creo saber qué ocurre en este lugar, creo saber cuál es el negocio importante de los Berrozar, del gobernador, de Sucumba, de todos. Creo…. Necesito pruebas. Para estar seguro necesito comprobar dos cosas y estas sólo las puedo hallar en Corpus Christi.

Llevo una hora intentando convencer a Yunuen y Atziri para que me lleven hasta las cercanías de Corpus Christi. Ni yo mismo me reconozco. En vez de seguir el sabio consejo de ellos y dirigirnos hacia el norte, hacia el mar, en donde podré embarcarme en algún navío que regrese a Europa; en vez de alejarme de las conspiraciones de estas provincias, les estoy pidiendo que vuelvan a donde quieren convertirles en esclavos, a donde han visto morir a muchos de sus amigos, de sus familiares, a donde nunca desean volver. Una misión imposible que sin embargo creo poder conseguir porque ellos y yo sabemos que sólo regresando y comprobando toda la verdad, podré yo volver a casa, recabar justicia y retornar para ejercerla