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11 de octubre de 1578, al anochecer



Ha sido como un milagro. La señora Villanueva tiene que ir a Valladolid de Comayagua y me ha invitado a acompañarla. Gerónimo Berrozar la ha alentado, sin duda deseoso de que deje de husmear por la mina. ¡No sabe cuánto se equivoca al enviarme lejos! He agradecido con mil palabras bonitas la oportunidad, he mentido diciendo que estaba deseoso de ver la arquitectura de la ciudad y me he brindado a ayudar en cualquier menester necesario para el viaje. Salimos mañana. Nos acompañan cuatro sirvientes bajo el mando de Poncho, al que ya conozco, e iremos en mula. Una vez que dejemos Gracias pasado mañana, habremos de pernoctar una noche en un campamento de fortuna. Para el día 14 al anochecer debemos llegar. Si hay contratiempos, quizá sea preciso acampar una segunda noche pero Poncho dice que las monturas son fuertes y rápidas y que podemos dormir ya el 14 en la ciudad. Lo tengo todo previsto. Dejaré que la señora se dedique a sus compras y yo iré a visitar la ciudad, es decir, a buscar la información que necesito. El plan es que permanezcamos en Comayagua tres o cuatro días. El primero deberé pedir audiencia al hombre que sustituye al gobernador en su ausencia - al parecer Contreras se ha ido a México- y ya he pensado una excusa interesante. Más que hablar con él me interesa encontrarme con Matztl. Sigo teniendo la intuición de que puede darme datos valiosos que me permitan entender qué ocurre.

Con el Páter espero que sea mucho más sencillo hablar en privado.

Tras la cena, se me ha acercado Gerónimo Berrozar. No oculto que, tras el desagradable encuentro de esta mañana, me he temido lo peor. Sin embargo, el joven se ha mostrado afable y lo primero que ha hecho es disculparse por su comportamiento de hacía unas horas. No he creído su súbita conversión y más bien he sospechado que su padre se ha encargado de que se excuse ante mí. Aun así, he agradecido sus palabras y le he asegurado- con total fingimiento por mi parte- que todo ha quedado olvidado. Voy a anotar, ahora, antes de acostarme, en pliego aparte, lo que este hombre me ha dicho por si resulta relevante en el curso de mis pesquisas.